Alberto Constante

Escrito en la calle, los signos malditos

El artivismo es uno de los herederos de la expresión del graffiti, esta locución que abrió hace décadas el camino del arte en la calle, siempre tendió a ser un movimiento exhibicionista, como dice Sofía Ruiz de Velasco, “lleno a menudo de descaro”. Por ello su presencia es casi impúdica, y a veces nos lleva a pensar si esto es arte o no, si es arte o sólo son meras expresiones de inconformidad urbana pero que no tiene nada que ver con el arte. El graffiti como ahora el movimiento llamado artivismo, es ubicuo, presente, se muestra, se queda como marcas, como lágrimas o como cicatrices en la ciudad, son los retratos de todos los personajes que pululan en las grandes urbes, y que por obra de este movimiento, se abren a todos, se hace circular, se muestra, se regocija, se hace lúdico y resulta casi imposible no verlo, no admirar y/o sufrir su hiperactividad, su omnipresencia. Parte del arte urbano, nos dice Sofía Ruiz, “(o postgraffiti, como lo llaman algunos) ha heredado ese exhibicionismo, pero otra parte ha optado por la discreción, por el camuflaje, por jugar al escondite, mostrándose de manera tan discreta que logra integrarse entre la publicidad, el ladrillo, el cemento y el mobiliario urbano” como forma de continuidad política y como manera de estar dentro de esas formas nuevas de subjetivación que produce la tecnología en el arte.

Written on the street, the cursed signs

Artivism is one of graffiti’s heirs, an idiom that few decades ago opened the way of art into the streets. It always tended to be an exhibitionist movement “usually full of insolence” (as Sofía Ruiz de Velasco affirms). Thus, its presence is almost indecent, and sometimes it leads us to think if this is art or not, if this is art or mere expressions of urban inconformity unrelated to art. Graffitis, the same as artivism nowadays, are ubiquitous, present, show themselves and remain as marks, or tears, or scars in the city. They are the portraits of all the characters that swarm around the cities. Thus, graffiti is open to everyone, it circulates, it shows itself, rejoices, and becomes ludic. Thus not seeing it or admire/suffer its hyperactivity and omnipresence becomes almost impossible. A part of urban art, says Sofía Ruiz, “(or post-graffiti, as some like to say) has inherited this exhibitionism, but another part has opted for discretion and camouflage, and to play hide n’ seek, showing itself in such a discreet manner that it achieves to integrate urban advertising, bricks, cement, and furniture” as a form of political continuity and a way of being inside this new forms of subjectivation, which technology produces in art.

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Síntesis Curricular / Résumé